Me vestí como siempre para ir a clase (era lo único que se podía hacer), desayuné y me puse en marcha. Al llegar al instituto, estaba cerrado. Tenía que correr a mi casa, porque si veían que la única humana que quedaba en Globalworld estaba fuera de su casa en un horario escolar, me convertirían en robot, pero antes experimentarían conmigo.
Me fui a casa con el mismo ánimo de siempre y nada más llegar, subí a mi habitación y me tumbé en mi cama. Me puse a pensar en el sueño. No sabía ya que pensar.
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